Tuesday, Nov 19, 2019
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Danza del talento y la constancia

Kizzy García Vale

Kizzy García Vale ha hecho del don de la danza que recibió en herencia su carrera, su realización personal, su asidero y proyección. El año próximo cumplirá una década de versátil desempeño en Suiza y Europa como bailarina, docente y modelo

Ella es la prueba de que se puede. Es auténtica y fiel a sí misma, a lo que le han enseñado sus maestros de vida y profesión, así que no niega que cuesta encontrar un sitio para desarrollar una carrera profesional en Europa. Kizzy García Vale– bailarina y artista cubana asentada en Zürich– muestra cómo el talento, la formación constante, la perseverancia y el trabajo dan sus frutos. En 2017 cumple sus primeros diez años de vida artística y ya es una creadora versátil, que ha incursionado también en la moda, la interpretación, las artes plásticas, el cine o la pedagogía.

  “La experiencia en el cine, en la película Benny Moré,  me ha fascinado. Creo que la estética con que se realiza o muestra la danza en un film es mágica. Hacer danza para una pantalla grande me encanta. Es mi vertiente preferida, después de la de estar sobre un tabloncillo de un teatro”.

 Eres una bailarina que trae la danza de cuna. Dulce María Vale, tu mamá, está considerada una de las primeras bailarinas más destacadas de la etapa de oro de Danza Contemporánea de Cuba (DCC). ¿Eso suma y abre puertas en el mundo danzario o hace mayores los retos para imponerse con sello propio en el ámbito profesional?

Creo que la primera puerta me la abrió mi madre genéticamente y sin quererlo. He heredado condiciones fisicas de ella que facilitan el entrenamiento del cuerpo como instrumento danzario y esto es, naturalmente, siempre algo que se agradece, pero no imprescindible. En lo profesional, pues hace mayores los retos, no tanto para imponerse al público, sino para no “decepcionar” a mi madre- que realmente solo ha esperado que dé lo mejor de mí sin comparaciones o mayores aspiraciones-, para tratar de estar a su altura.

Este objetivo lo veía muy lejos al inicio de mi carrera, porque como has dicho, su éxito como bailarina e intérprete a lo largo de su trayectoria en DCC ha sido enorme, pero- al pasar el tiempo- lo he conseguido de otro modo, pues he tomado un camino diferente como bailarina.

Con respecto al medio en que me desarrollaba profesionalmente en Cuba, creo que a pesar de que algunos me dijeran Dulcita, o Vale desde la escuela, en cuanto entré a la compañía comencé a desarrollar mi propio sello y estilo.

Después de tus estudios en la Escuela Nacional de Arte de Cuba, la compañía de danza moderna más importante del país te selecciona para formar parte de su elenco.
¿Qué aprendiste en esos tres años que aún te es imprescindible tener en cuenta hoy?

Pues en la compañía aprendí a observar. Se aprende mucho observando a otras personas, en este caso a los bailarines. La disciplina de cada día, la disciplina del entrenamiento, del respeto a los maestros, grandes maestros, de escucharlos y entender lo que quieren transmitirte. Y aprendí, después de la experiencia de seis años en la E.N.A., el oficio de ser bailarín.

Y, por supuesto, a estar lista en todo momento. Para lo que se presente: “Mañana viene una delegación de griegos y, Kizzy, tú vas a interpretar La bella cubana, de Compás”.  Esa noche no pude dormir. Repetía la coreografía en mi cabeza una y otra vez y estaba ansiosa por que fuera la hora del día siguiente para bailarla, junto a dos grandes intérpretes, Wisley Estacholi y Miguel Altunaga Verdecia.

Europa es un mercado muy competitivo en la danza moderna. ¿Cómo has podido inser-
tarte en él? ¿Consideras que has encontrado durante estos nueve años en Suiza tu propio espacio? ¿Cuáles señalarías como los momentos profesionales más importantes de esta, tu primera década profesional, y a qué nombres los vinculas? ¿Crees que ser políglota también te ha ayudado en todo lo que has conseguido aquí?

Pues, sí. Insertarse es difícil. He ido asistiendo a audiciones, tomando algunos talleres y clases y realmente en Europa funciona mucho el llamado networking, que se traduce al castellano a trabajo de red, pero es haciendo red o comunicación física. Dejarte ver en las clases, presentándote directamente a una persona. Durante todos estos medios he logrado hacer varios trabajos en Suiza y en Alemania, pero me he dedicado también a experimentar en otras facetas de la danza.   Ahora sí siento que tengo mi espacio aquí. Lugares que veía como imposibles de pisar hace nueve años, son hoy mi centro de trabajo. Recibo llamadas para nuevas propuestas regularmente, algunas a veces las debo rechazar porque ya estoy ocupada en otro proyecto. Es reconfortante.

De los momentos profesionales más importantes de mi vida puedo mencionarte Súlkary, de Eduardo Rivero, es la obra maestra. Es como la real tesis. Pienso que marca la vida de cualquier bailarín que la haya podido interpretar. 4 Danzas, 4 Elementos, de Noelle Kuhn en Chur, Suiza. Fue un periodo intensivo en que los bailarines trabajamos también en la coreografía, y en este tiempo estuvo de visita mi mamá aquí en Suiza, y fue de una grandísima ayuda.

Mi debut en la televisión Suiza SRF1, bajo la dirección de Nadine Imboden como Reggiseur y Jonathan Huor como coreógrafo fue un gran reto lleno de emociones. La televisión parece muy fácil a través de la pantalla, pero no lo es. Otro momento importante para mí fue cuando me escogieron entre muchísimos bailarines para representar una gran firma, la VW en China, el lejano Oriente.

Kizzy García Vale

Kizzy García Vale

¿Amigos?  Todos mis colegas de la ENA que ingresaron conmigo a la compañía, entre ellos Osnel Delgado Wambrug, que se ha convertido en un gran coreógrafo y tiene ahora su propia compañía Malpaso; Samir Akika, coreógrafo argelino-francés que estuvo en residencia en la compañía DCC; Kuska Caceres, coreógrafa con la cual trabajé en mis inicios en  Suiza. Reinier Powell Matheu, mi partner en el 95% de los espectáculos que he realizado en estos años suizos y en Europa, es como mi hermano. Mi familia ha sido lo más importante. Desde la hermana hasta la abuelita, y es que es la pura verdad, no es cliché. Chantal, mi Baby, mi hermana Nanet; Miguel Angel García Velasco y Dulce María Vale Pumariega, mis padres, han estado ahí como un apoyo incondicional, más allá de las posibilidades, tanto en lo material como en lo espiritual.

Por último, decirte que dominar varios idiomas sí ayuda, claro. Ayuda sobre todo a llegar más cerca a las personas, con más facilidad; a comprender y ser comprendido mejor; a comunicar con una persona, lograr descubrirla. Sigues siendo extranjero en esta tierra, pero eres- en parte- uno de los suyos, porque comprendes y hablas su lengua. Esto es importante: la aceptación, la integración.

A día de hoy, ¿cuáles son tus principales propósitos por conseguir, tanto en lo profesional como en lo personal?

En el presente, es disfrutar al máximo cada creación y estar en la mejor forma. Pensando un poco en el futuro, desearía trabajar directamente en la creación de conceptos para espectáculos, y quizá coreografear, por qué no.

En lo personal, me siento realmente plena y llena. Salud tengo, mi familia también. Es mi tranquilidad. Amor, recibo muchísimo y doy todo el que pueda. Más no quiero conseguir, solo mantenerlo que es lo más difícil. Hace un par de años colaboro en algunos festivales latinos en Suiza como profesora y/o bailarina, como por ejemplo, en el Festival Cuba Sí o Sí. Este tipo de trabajo es bien intenso y enriquecedor. Primero lo hago incondicionalmente por mi cultura cubana que merece estar en altísimo lugar en este planeta. Aquí se fomenta nuestro folklore y costumbres, es un refrescar y fortalecer de la danza, la música, mis raíces como cubana. Y segundo, por poder compartir el conocimiento y cualidades culturales de Cuba con el mundo.

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