Thursday, Oct 1, 2020
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Los Van Van estuvieron en Zürich

Los Van Van

Hornadas generacionales de cubanos que ahora andamos entre 15 y 65 años hemos cantado, bailado y diálogado al ritmo de los Van Van. Cada una tiene sus canciones que a la vez se reciclan con las de sus padres, sus tíos o hijos y llegan a formar parte de algo tan propio como el arroz y los frijoles del día en la mesa hogareña. Y esa pujanza, ese entrelazarse con la vida de la gente común, sus anhelos y disyuntivas se ha expandido al mundo.

Por Tania Cordero

Hoy la agrupación que fundó Juan Formell en 1969 es un emblema, un sonido entrañable que deja huella por donde pasa. Ese tren, esa locomotora de la música popular cubana hace parada en Zürich el 25 de octubre en la sala Kaufleuten*.

Como siempre, la crónica social es un sello identitario de Los Van Van que ahora está nominado al Grammy Latino de este año por el CD Fantasía. El disco es un homenaje al fundador de la orquesta, Juan Formell, uno de los padres del songo, la salsa-son cubana. A los temas de siempre, Van Van sumará  al concierto zuriqués tanto composiciones de Formell como las de los jóvenes compositores que inciden en asuntos como la violencia de género, la comercialización de la vida y el culto a la apariencia.

El disco ha resultado un suceso de ventas desde que salió al mercado en 2014. Este año ha centrado las presentaciones de la agrupación por distintas plazas del mundo, especialmente en ciudades de Estados UnidosPuerto Rico. El tren sigue abriendo caminos a la difusión de la música popular cubana en la industria, manteniendo sus pilares:  el ritmo que va directo al lenguaje del cuerpo (se entienda o no el idioma), el poder de la percusión, el empaste de los coros llevando temas, reflexiones y dicharachos a los pies del bailador.

Van Van

Van Van

Dentro del enorme y creciente público que sigue a Los Van Van pueden distinguirse dos grupos o categorías. Una casi tan apasionada como la otra. En la persona, la pareja, hasta la familia en las que el don o el entrenamiento para bailar resultan escasos, los estribillos, la gracia de las letras de la genial orquesta se consumen de una forma más sobria, aunque aportando contraseñas sociales, alegría.  Si se trata de un círculo de bailadores, la admiración y la identifcación se multiplican. Que suene el inconfundible ritmo de la agrupación y tirar un pasillo son dos acciones  entre las que median muy pocos minutos. Y si se trata de cubanos –tras las gotas de  sudor de ese primer y esencial arranque- vienen los recuerdos de aquella rueda de casino que nos juntó en la adolescencia o de un primo que nos inició en el arte de las vueltas danzarias, que nadie propicia mejor que la banda que ahora dirige Samuel Formell.

En el crecimiento de su difusión por el mundo se juntan esos dos grupos, esos dos filos del disfrute de la orquesta. Y muchos que no nacieron en el Caribe se dan el sabroso viaje de compartir marcando en el sitio o gozando por lo bajo del ritmo, hasta la incambiable salida a la pista de baile o al primer espacio  en el que pueda desatarse la fiesta de los sentidos.

A Suiza llegarán esta vez tras la participación en Madrid en una de las sesiones del I Encuentro Internacional de Maestros para bailar son y casino, una iniciativa para declarar al son cubano Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en la que se han enrolado varios grupos del archipiélago caribeño y que Van Van apoya con entusiasmo.

Para 2017, Van Van tiene prevista la grabación de un nuevo CD con sus grandes éxitos, a dos años de celebrar los 50 de su fundación.

*Al cierre de esta edición, hemos conocido del fallecimiento repentino de uno de los violinistas de la agrupación, Pedro Fajardo. Nuestra Redacción envía el pésame a sus familiares y a toda la familia Van Van por la pérdida de este joven y
talentoso músico.

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