Tuesday, Nov 19, 2019
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Una historia de travestismo de Lausanne a Baracoa

baracoa

La vida de Enriqueta Faber, esta mujer suiza que se disfrazó de hombre para  ejercer la medicina, se ha teñido de leyenda. Al travestirse- en la arrancada del siglo XIX-, Faber se adelanta a temas y reivindicaciones que gozan hoy de palpitante actualidad.

Desde las primeras décadas del siglo XIX- mucho antes de que términos como travestismo o hasta cambio de sexo se pusieran de moda- la legendaria vida de Enriqueta Faber resultaba muy atractiva. Escritores, académicos y también la gente de pueblo se interesaban y hasta emocionaban por la historia de esta mujer, nacida en la ciudad suiza de Lausanne en 1791 y que –tras la muerte en combate de su marido- decide disfrazarse de hombre.

Enriqueta, ya en su nueva identidad de Enrique Faber, participa con las campañas napoleónicas y logra cursar estudios de Medicina en París. En Cuba, se radica en Baracoa, la primera villa de las siete fundadas por los colonizadores españoles. En la hermosa y montañosa ciudad, ubicada en el extremo oriental del país, alcanza prestigio como médico y hasta ejerce la cirugía.

Todo se complica cuando el doctor Faber contrae matrimonio con Juana de León. Las fuentes históricas hablan de que la muchacha padecía tuberculosis y Faber se casa con ella por caridad y advirtiéndole que en la intimidad serían únicamente dos buenos amigos. En algunos sitios se lee que Juana era una humilde campesina de la comarca y en otros casos se plantea que pertenecía a la clase acomodada de la villa. Sin dudar del buen corazón de Enriqueta-Enrique, se ha manejado también la posibilidad de que el sabio doctor usara el matrimonio como una confirmación pública de su masculinidad.

Enriqueta Faber

Enriqueta Faber

Parecía que todo transcurría dentro del armonioso secreto y con total éxito del disfraz del médico de Baracoa. La gran complicación en esta historia se arma a partir de que Juana de León –ya recuperada de su enfermedad- le propone a su esposo corresponder a su bondad, haciendo realidad en la cama lo que desde hace tiempo los papeles proclamaban.  Ante la negativa de Faber, crecen las sospechas de Juana y –hacia 1823 y en lo que podríamos llamar una gruesa ingratitud- lanza la grave acusación de que su esposo es mujer y no hombre.

Tras un largo y tenebroso juicio, en el que se somete a un reconocimiento de su cuerpo desnudo, Enriqueta Faber es condenada a diez años de prisión. En el presidio trabaja como enfermera, ayuda en todo lo posible a los condenados más desamparados y humildes.

Sobre el tramo final de su vida la información se torna nebulosa pero casi siempre vinculada a que Enriqueta estuvo por varios conventos norteamericanos y que fallece en 1856.

Entre los creadores literarios que se interesaron en la historia y el mito de Faber cabe mencionarse a Francisco Calcagno con su novela Don Enriquito (1895) y ya mucho más cerca históricamente  Antonio Benitez Rojo con Mujer en traje de batalla, de 2001.

Para el público cubano resultó en la arrancada de este siglo impactante el contacto con la historia del médico -mujer de Baracoa, a través de la puesta en escena de Tony Díaz de la obra de José Ramón Brene, Escándalo en la trapa.

Con la inmediatez y la posibilidad de comentar y debatir que propicia el teatro regresó con fuerza este caso de cambio de sexo. La suiza  Enriqueta Faber puede considerarse como una adelantada, aunque fuera valiéndose del travestismo, del derecho de la mujer a la realización profesional y el protagonismo social.

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